viernes, 27 de noviembre de 2009

Creencisa religiosas



Creían en un ser bueno, Alep-láyp o según otros Arca-kercis, espíritu bueno al cual le daban gracia cuando a causa de un naufragio recibían copioso alimento y herramientas de fierro o cuando una ballena se varaba en una playa a morir.

El KALAKAI era el rito de iniciación de los y las jóvenes; es decir el paso de a la vida adulta. Este cumplía con el propósito de completar, intensificar y corregir, en algunos casos, la educación que hasta ese momento había estado sólo en mano de los padres, tanto en los ámbitos de sobrevivencia como para incorporarlos a las normas y reglas sociales que permitían una adecuada convivencia con sus pares por el resto de su vida.

Este era un grato motivo de encuentro entre distintas familias, pudiendo participar el que lo deseara; sin embargo, lo hacían particularmente los familiares de las y los jóvenes que serían parte del kalakai. Se realizaba cada vez que se juntaba un número importante de candidatos y generalmente se extendía entre 6 y 10 semanas.

Creencias religiosas



De acuerdo con Martín Gusinde, los Kaweskar creían en la existencia de un ser superior, responsable de todo en cuanto existía, al que denominaban XOLAS. Este era bueno por esencia, por lo que si no transgredían las normas establecidas, los protegía sin ser necesario realizar rituales, rogativas u ofrendas respecto de él.

Además Xolas, su vida espiritual estaba conformada por la existencia de espíritus sobrenaturales malignos, de gran influencia. Los más importantes eran:

 AYAYEMA, quien provocaba todos los males de la vida cotidiana, como los accidentes, las enfermedades, el mal tiempo, etc. Era él a quien se le atribuía el mando de los muertos. Podía aparecer en los sueños o en la choza, trayendo malos augurios.
 KAWATCHO, era el espíritu rondador de la noche, ya que durante el día permanecía escondido bajo la tierra. De olor repugnante, los perros lo sentían de lejos. Rondaba por los lugares apartados y oscuros, buscando capturar a los individuos que andaban solos en la noche, sorprendiéndolos y enterrándole sus fuertes garras.
 MWONO, era el espíritu del ruido que vive en las montañas y glaciares, provocando aluviones, avalanchas y fuertes ruidos. Para acercarse a estos lugares lo hacían con rapidez y en silencio, para que no se diera cuenta.

Ritual de sanación y funeral


Cuando alguien se enfermaba gravemente en su grupo, después de que los curanderos trataran de sanarlo quebrándole una lanza en su espalda, apretando el lugar enfermo, luego chuparlo y al final soplarlo hacia el cielo. Si los cuidados y los ritos no tenían efectos positivos el enfermo era abandonado para que pasara solo sus últimos momentos. Rara vez enterraban a los muertos, en vez de eso, doblaban el cuerpo y lo envolvían en una piel y entre cuatro cuerdas, después se les metía al mar dentro de una canoa con piedras para que se hundiera. En ocasiones se dejaba el cuerpo dentro de una caverna o bajo un roquerío en cuclillas.
Los padres enseñaban y traspasaban a sus hijos conocimientos del cuerpo humano, lo que les permitía el tratamiento individual de enfermedades menores. Sin embargo, al ser más grave la enfermedad o la lesión, intervenía el curandero (OWURKAN).

La Canoa


La canoa era la pieza más importante y apreciada de su patrimonio material. Era fabricada con cortezas, preferentemente de coigüe. Su longitud era variable, entre 8 ó 9 metros y en ella podía acomodarse una familia. La canoa era además de un medio de transporte una verdadera vivienda flotante, pues en ella pasaban buena parte del tiempo. En el siglo XX y por influencia de los loberos chilotes, empezaron a construir canoas de un tronco ahuecado, a semejanza de los bongos de Chiloé.

La canoa era un espacio femenino. Aunque en su construcción colaboraban hombres, era la mujer quien se preocupaba de remar. Los hijos eran los encargados de mantener la fogata encendida, la cual se posaba sobre una capa de musgos y ardía en uno de los extremos de la embarcación, protegida por un toldo de cuero. El fuego les permitía calentar sus alimentos (la mayoría de ellos obtenidos del mar), abrir los moluscos, servir como fuente de calor y como señal para evitar que dos canoas chocaran.

Al amanecer, la mujer remaba hacia los roqueríos, donde dejaba a su esposo e hijos varones pescando y cazando todo el día. Mientras tanto, ella dirigía la canoa hacia aguas bajas, donde buceaba o mariscaba con un canasto colgado del cuello, para extraer langostas y erizos. Esta tarea era exclusivamente femenina, ya que a pesar de su cercanía al mar, los hombres no sabían nadar, y si la embarcación llegaba a volcar, ellos morían ahogados. Antes del anochecer, la mujer remaba nuevamente hacia donde estaban su marido y sus hijos, para recogerlos, comer y pasar la noche en la canoa.

Alimentación



Su sustento se basaba en la caza y recolección de productos asociados al mar, principalmente: lobos marinos, nutrias, aves, distintos tipos de pescados y mariscos, por lo que viajaban constantemente entre canales y fiordos en busca de alimentos, incluso se agrupaban en una playa cuando se encontraban con alguna ballena varada, la cual era un regalo, y por lo tanto festejaban.


Tanto los hombres como las mujeres tenían las tareas bien definidas que realizar en su cotidianidad. La mujer se encargaba de recoger mariscos o de bucearlos, desplumar pájaros, tejer canastos y cuidar los niños. Los hombres construían la canoa y los remos, la fabricación de armas de caza y pesca, por supuesto de su realización.

Organización social


La unidad base era la familia, la que se desplazaba sola en su canoa en búsqueda de su alimento, ocasionalmente se agrupaban dos o tres familias para tareas específicas. Cuando estaban en tierra hacían una choza muy liviana con armadura de madera, roble o canelo, la que era cubierta con pieles de foca o nutria.

Generalmente se movían en pequeños grupos socialmente independientes, es decir que no tenían una autoridad común, sino que cada jefe de familia era quien decidía que hacer y dónde ir.

Origen de la Etnia


Hammerly Dupuy utiliza esta misma denominación para los indígenas de la isla Wellington, dándole el significado de "piel dura".
Como cazadores marítimos, los Kaweskar abarcaron un extenso territorio, por lo que dentro de su etnia se pueden distinguir 3 grandes grupos que al parecer se relacionaban poco entre sí. Los límites de cada grupo correspondieron fundamentalmente a barreras naturales, como son importantes entradas del océano, difíciles de cruzar habitualmente por sus canoas.

De esta forma, el grupo norte habitó entre el golfo de Penas y el canal Sarmiento; el grupo central lo hizo entre el canal Sarmiento y el canal Smyth, y el grupo sur habitó entre el canal Smyth y el cabo Pilar. En consecuencia, cada grupo mantuvo relaciones con distintas etnias; es así como los del norte lo hicieron con los Chonos; los del centro con los Aonikenk y los del sur de manera más periódica con los Yámanas y esporádicamente con los Selknam.

Estos distintos contactos los diferenció, siendo su manifestación más clara la variación en el dialecto. Sin embargo mantuvieron una unidad cultural básica, tanto en su forma de vida como en sus creencias, lo que hizo a los 3 grupos ser representantes de la etnia Kaweskar.

Los Kaweskar, como etnia histórica, tuvieron la capacidad de adaptarse a un medio ambiente aparentemente hostil, donde predomina un clima templado-frío, es decir con bajas temperaturas y mucha lluvia.

Esto fue posible dado que fueron herederos de un conocimiento milenario, lo que significó entre otras cosas: conocer y saber del medio geográfico (flora, fauna y clima); de navegación (corrientes, mareas y vientos); de comportamiento de los animales, técnicas específicas para la confección de ciertos instrumentos (canoas, herramientas y cestería), la obtención del fuego, el protegerse y curarse de ciertas dolencias, entre muchos otros conocimientos relevantes para sobrevivir, procrear y expandirse en estas latitudes.